¿ Qué sabemos de los eclipses ? ¿ Por qué se producen?
Este 28 de agosto, desde las 2am hasta las 6 am ha acontecido un evento super bonito, un eclipse de luna, comúnmente conocido como Luna de sangre. Sobre las 3 am me preparé con mi reflex una Canon 6d y mi objetivo 70-300, que realmente es un teleobjetivo básico pero que me está dando grandes tomas satisfacciones en astrofotografía.
Las condiciones meteorológicas no han sido muy favorables, las nubes hicieron acto de presencia durante toda la noche. Por suerte pude tener una ventana en el cielo y fotografiar el eclipse.
Bueno no es una fotografía para poster, este año quiero aprender a componer y unir todas las fases de un eclipse en una sola toma.
Dicho esto, vayamos al grano...
Los eclipses son algo maravilloso, ciertamente no era un evento al que le hacia mucho caso pero desde mi ultima vivencia con el eclipse solar, le he tomado un especial cariño a estos eventos. Los disfruto mucho realmente, no solo por el evento en si o la fotografía, sino por aprender toda la mecánica celeste que sucede en un evento como este.
¿Por qué ocurren?
Un eclipse de Luna ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, generando un cono de sombra que oscurece a la luna. Los eclipses Lunares pueden ser clasificado de tres formas.
Parciales: Solo se una parte de la Luna es ocultada.
Totales: La totalidad de la Luna se ve ocultada.
Penumbrales: Solo se ve oscurecida una parte y de forma muy tenue, ya que la Luna, pasaría por la zona de cono de penumbra y no de la umbra o sombra de la Tierra.
Una imagen vale mas que mil palabras.
¿Y ahora bien? ¿Qué pasa con los colores de la Luna? ¿Os va gustando lo que llevamos de física? A mí me apasiona cómo ocurren todos estos procesos... Pues ahora vamos a darle entendimiento a los colores.
¿Os habéis dado cuenta de cómo la Luna adquiere diferentes matices de color durante un eclipse? Pues aquí entra una parte súper importante de la física: la dispersión, la refracción y, cómo no, la luz visible dentro del espectro electromagnético. Newton y Maxwell nos brindaron las bases para comprender estos fenómenos.
La luz visible que llega del Sol está formada por diferentes longitudes de onda que, al llegar juntas a nuestros ojos, percibimos como luz blanca. Cuando esta luz atraviesa la atmósfera terrestre, sus diferentes longitudes de onda interactúan de forma distinta con las moléculas del aire.
Por ejemplo, las longitudes de onda más cortas, como el azul, se dispersan mucho más, mientras que las longitudes de onda más largas, como el rojo, sufren mucha menos dispersión y pueden atravesar la atmósfera con mayor facilidad.
Además, al atravesar las diferentes capas de la atmósfera, la luz experimenta refracción, es decir, su trayectoria se va desviando debido a los cambios en la densidad del aire. Parte de esa luz rojiza acaba siendo desviada hacia la umbra, donde se encuentra la Luna durante la totalidad del eclipse.
Es precisamente esa luz rojiza la que ilumina la Luna y produce el característico color rojo, cobrizo o anaranjado que observamos durante un eclipse lunar total. El aspecto y la intensidad del color pueden variar dependiendo de las condiciones de la atmósfera y de la geometría del eclipse.
Y aquí viene un dato curioso: esa luz rojiza que vemos en la Luna tiene el mismo origen físico que los colores rojizos que vemos durante los amaneceres y atardeceres en la Tierra.
De hecho, podemos imaginarlo de una manera preciosa: durante un eclipse lunar, la Luna recibe una parte de la luz de los amaneceres y atardeceres que están ocurriendo alrededor de la Tierra en ese momento.






















